La esencia de uno mismo – Cambios –

Y de pronto te despiertas, el sol reflejado en las sabanas te muestra que hace rato que amaneció mientras que el silencio del despertador hace que recuerdes que se acabó un ciclo, que de nuevo los caminos comienzan a bifurcarse. No tienes claro, si es momento de mirar hacia atrás, hacia delante o hacia cada uno de los lados en los que se sitúa la gente que te ha acompañado durante este tiempo, durante este ciclo. Te levantas, te miras al espejo y sorprendentemente aunque sabes que has crecido, sigues reconociéndote, porque al fin y al cabo no has cambiado tanto como pensabas: Sigues siendo la misma que abandona a sus colegas por una buena serie, sigues siendo la misma que pospone el despertador varias veces antes de levantarse, sigues siendo la misma que le pide cinco minutos mas a la vida por las mañanas mientras que esta le mira desde la puerta. Sigues siendo la misma, siguen gustándote las mismas cosas; serías capaz de dar tu reino a cambio de chocolate, o de una buena tarde de música rock sobre el skate mientras recorres el mundo. Sigues siendo la misma, con los mismos sueños, con las mismas metas; aunque si, debes reconocer que algo has cambiado, que tu vida ha hecho que cambies tus metas y tus sueños. Pero a pesa que en estos últimos años has variado unas cuantas veces, siempre vuelves al punto de partida; al mismo sueño, a la misma meta.

¿Cuantas veces te han dicho en los últimos meses que metas el teléfono en el bolso, que en el bolsillo trasero te lo van a robar? Mil veces, pero aún sigues metiendolo en el bolsillo trasero de tus pantalones rotos, No es una seña de rebeldía, simplemente te parece cómodo llevarlo en ese bolsillo. Sigues disfrutando del sol, de la vida, de los jardines, del monte, siguen sin gustarte los insectos y mucho menos las arañas. Te siguen encantando las quedadas con amigos en el bar de siempre con un par de cañas y unas risas, sigues volviéndote loca por los buenos conciertos, y todavía sigues sin quedarte afónica por mucho que grites en ellos.

Aún tienes ese sueño de recorrer el país en una furgoneta vieja escuchando música y parando en todas las playas que te encuentres. Sigues usando tus pies para ir al fin del mundo y criticando cual snob, a aquellos que cogen el transporte para ir de un punto a otro de la ciudad. Y si, sigues siendo la misma, aunque es cierto que tal vez, pienses de otra forma diferente…

Ahora ya no te importa escuchar música de otro tipo que no sea rock, es mas, has descubierto grandes cantantes y artistas de otros tiempos y otros estilos. Te has vuelto un poco vintage, e incluso hubo una época en la que te llamaban hipster, aunque sigues sin entender porque. Ahora haces mas deporte que antes y cuidas mas la alimentación; excepto cuando te ponen una pizza delante o ves algo dulce que entonces te sale tu vena propia y no puedes controlarte. Ahora prefieres una tarde de pareja, antes que un plan gamberro con tus colegas, igual que antes cuando estabas perdida te ibas a algún lugar remoto a desconectar; mientras que ahora sales a correr para encontrar el camino….

Todos pasamos por fases, por ciclos, por momentos buenos y momentos malos, e incluso por momentos que no sabríamos como definir. El secreto para sobrevivir a todos ellos, es no perder la esencia de cada uno.